En cada vídeo sobre robots humanoides, la gente a menudo pregunta: «¿Por qué la obsesión con investigar robots humanoides? ¿No podrían los robots bípedos, cuadrúpedos o con ruedas adaptarse mejor a los entornos de trabajo?»
Los robots humanoides están diseñados para asemejarse más a los humanos, lo que les permite utilizar los entornos y herramientas existentes, como los electrodomésticos y los lugares de trabajo. Este diseño los integra de manera más natural en los entornos humanos. Además, pueden usar el lenguaje natural y métodos de comunicación no verbal (como gestos y expresiones faciales) para interactuar con las personas de manera más fluida. Este tipo de interacción es especialmente valiosa en áreas como el servicio, la atención y la educación, algo que otros robots no pueden reemplazar fácilmente.
Desde simples dispositivos mecánicos hasta los modernos robots avanzados con alta inteligencia y capacidades de interacción complejas, la tecnología de los robots humanoides ha progresado continuamente. A continuación se presentan algunos robots significativos en la historia del desarrollo de robots humanoides y predicciones sobre su dirección futura:
WABOT-1 (1973)

WABOT-1, desarrollado por la Universidad Waseda en Japón en 1973, fue el primer robot humanoide a tamaño real del mundo. Utilizaba un sistema de accionamiento eléctrico y tenía capacidades básicas de movimiento y agarre de objetos. WABOT-1 podía interactuar con humanos mediante comandos de voz simples y utilizaba sensores fotoeléctricos para reconocer objetos y medir distancias, marcando la transición de dispositivos mecánicos a robots con inteligencia inicial.
ASIMO (2000)

ASIMO, presentado por Honda en 2000, era un robot humanoide altamente flexible, cuyo nombre es un acrónimo de "Advanced Step in Innovative Mobility". ASIMO utilizaba servomotores para su accionamiento y podía caminar, correr y subir escaleras. Podía interactuar de manera natural con los humanos mediante sistemas de reconocimiento de voz y gestos, y expresar emociones a través de movimientos de cabeza y gestos, mostrando avances significativos en las capacidades de interacción.
Atlas (2013)

Atlas, desarrollado por Boston Dynamics y presentado por primera vez en 2013, es un robot humanoide avanzado y altamente complejo. Utiliza un sistema de accionamiento hidráulico y puede caminar, correr y realizar acciones de alta dificultad como volteretas y saltos en diversos terrenos. Su diseño está orientado a misiones de rescate en entornos peligrosos, con sensores y algoritmos que permiten la percepción del entorno en tiempo real y la ejecución de tareas complejas.
Sophia (2016)

Sophia, lanzada por Hanson Robotics en 2016, es un robot humanoide social. Sophia utiliza sistemas servoeléctricos para accionar sus "músculos" faciales, lo que le permite mostrar una amplia gama de expresiones faciales complejas y participar en conversaciones mediante tecnología de procesamiento de lenguaje natural. Puede comprender y responder a los estados emocionales humanos, haciendo que las interacciones sean más naturales y genuinas.
Tesla Bot (2024)

El último Tesla Bot, presentado en 2024, está diseñado para realizar tareas repetitivas, peligrosas o monótonas. Utiliza un sistema de accionamiento eléctrico con capacidades de movimiento flexibles y aprovecha la IA y la tecnología de sensores para percibir y analizar el entorno en tiempo real. Puede completar automáticamente diversas tareas mediante comandos de voz y colaborar con otros dispositivos.
La evolución de los robots humanoides
Desde el simple dispositivo mecánico WABOT-1 en 1973 hasta el avanzado Tesla Bot de 2024, los robots humanoides han evolucionado significativamente, pasando de la manipulación básica de objetos a la ejecución de tareas complejas. Los robots humanoides del futuro podrían exhibir capacidades impresionantes en los siguientes aspectos:
Inteligencia avanzada e interacción natural: Podrían alcanzar niveles superiores de inteligencia e interacción natural, como participar en conversaciones profundas utilizando tecnologías avanzadas de procesamiento de lenguaje natural y análisis emocional, y comprender y responder a necesidades emocionales complejas.
Mayor autonomía y flexibilidad: Los robots futuros podrían tener una mayor autonomía, permitiéndoles realizar tareas complejas de manera independiente y colaborar sin problemas con otros robots o dispositivos inteligentes.
Capacidades físicas y aplicaciones: Podrían poseer flexibilidad excepcional y fuertes capacidades físicas, realizando tareas que van desde operaciones de alta precisión hasta deportes extremos, y encontrando aplicaciones en campos como la salud, la educación, la asistencia doméstica y el rescate de emergencia.
Los robots del futuro no serán solo herramientas para realizar tareas, sino que se convertirán en compañeros altamente inteligentes y emocionalmente interactivos, asistentes integrales en la vida humana. Esta dirección ampliará sus roles en diversos campos y, al mismo tiempo, presentará nuevos desafíos éticos y legales, requiriendo un equilibrio entre la innovación tecnológica y las normas sociales.